Con este frío, lo que más apetece al entrar en casa es un plato caliente, una sopa humeante y sabrosa es perfecta para entrar en calor. Os propongo una versión tradicional, pero con todos los elementos necesarios para que sea una sopa reconfortante! Con su pan rústico y su crujiente de queso gratinado...mmm que rica.
Ingredientes:
- 500 gr.de cebollas
- 1.5 litro de caldo de carne oscuro (o agua y pastilla de caldo)
- 70 gr. de mantequilla
- 1 chorro de aceite de oliva (para que no se queme la mantequilla)
- 1 chorro de vino blanco seco (100 ml.)
- 200 gr. de queso rallado
- Rebanadas de pan rustico o baguette
- 1 cucharada de harina
- Laurel
- Tomillo
- Sal
- Pimienta
Elaboración:
1.Pelamos y cortamos las cebollas en juliana fina.
2. Derretimos en una cazuela grande la mantequilla y añadimos el chorro de aceite para que no se nos queme la mantequilla, el aceite es opcional podemos hacerlo solo con la mantequilla o solo con el aceite aunque la mantequilla nos aporta más sabor.
3. Agregamos las cebollas y bajamos el fuego, dejamos que sofría a fuego lento hasta que la cebolla este dorada (unos 45 min.)
4.Cuando la cebolla este bien dorada, añadimos la harina y el vino blanco, removemos e incorporamos el caldo o el agua con la pastilla, añadimos la sal, la pimienta, el laurel y el tomillo.
5.Dejamos cocer 45 min. a fuego medio, con o sin tapar como queráis.
6.Para servir la sopa, ponemos en unos cuencos que resistan en calor del horno las rebanadas de pan cortadas o enteras dependerá del tamaño del pan que tengamos, las ponemos en el fondo y agregamos un poco de queso rallado por encima del pan, a continuación añadimos la sopa hasta casi el borde.
7.Cubrimos la sopa nuevamente con rebanadas de pan y añadimos queso rallado por encima y rápido al horno a gratinar hasta que el queso, este fundido y dorado.
(El motivo de poner las rebanadas de pan encima de la sopa y antes del queso, es porque si no, el queso se hundiría en la sopa y no podríamos gratinarlo).
Servir muy caliente..!!

