martes

Receta de pavo estofado con verduras y salsa

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El pavo es la carne perfecta para hacer dietas por su bajo nivel en grasas; o simplemente para los que quieren cuidar su alimentación. Hay quien cree que el pavo es seco y soso pero es un error, solo hay que saber cocinarlo, yo consumo pavo de varias formas y cortes, en filetes, pata de muslo entera para asar, chuletas de pavo, en trozos para estofar, es muy versátil. Hoy haremos un estofado, es una receta fácil que podemos dejar preparado la víspera.


El acompañamiento que mejor le va a este pavo estofado es arroz blanco, es ideal para mezclar con la salsa y tiene pocas calorías. Aunque unas papatas fritas si no estamos a dieta, le va genial.








Ingredientes:



  • 600 gr. pavo en trozos para estofar
  • 1 cebolla mediana
  • 2 dientes de ajo
  • 2 zanahorias
  • Sal
  • Pimienta entera en bolas
  • 1/2 vaso de vino blanco
  • Aceite
  • Laurel
  • Un puñado de guisantes (opcional)
  • Caldo de ave (se puede hacer con pastilla)


Elaboración:



1. En una cazuela poner un fondo de aceite y pochar la cebolla en juliana junto con los ajos laminados, la zanahoria en rodajas finas y la hoja de laurel, dejamos a fuego medio que se poche pero no del todo.


2. Cuando este a medias, añadimos el pavo condimentado con sal e incorporamos la pimienta en grano a la cazuela, esperamos a que se haga todo junto removiendo de vez en cuando para que no se agarre al fondo.


3. A continuación añadir el vino blanco para soltar esos jugos en la cazuela, hay que dejar que evapore el alcohol y añadir el caldo casi hasta cubrir, si hemos tomado la opción de añadir guisantes y son frescos o congelados, es el momento para que cuezan junto con el pavo, si la opción es de guisantes de lata, añadir al final de la cocción.


4. Dejar cocer hasta que este tierno, podemos cocer en cazuela tradicional o en olla exprés si vamos con prisa. El tiempo dependerá de la cazuela que se haya elegido, la forma de saberlo es pinchar un trozo con un tenedor.





Os recomiendo hacerlo de un día para otro mejora mucho el sabor, además luego es solo calentar y listo.
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Paella o arroz de mariscos expréss

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Habitualmente voy todas las semanas al mercado, soy una fan empedernida de los mercados de abastos y de las pequeñas tiendas locales, no consigo acostumbrarme a comprar todo en el mismo sitio y menos aun, los ingredientes frescos en bandejas envasadas tal y como las venden en las grandes superficies. 









Pero en ocasiones, cuando la familia o los amigos irrumpen en casa, es festivo y deciden quedarse a comer de sopetón, hecho la imaginación a volar para ver que preparo. Pensé en hacer una paella, con un sofrito, un fumet que tengo congelado y un preparado para paella de marisco de Pescanova y quien sabe, tal vez ni se den cuenta que es un envasado, y así lo hice.


La paella es más que el plato ideal para disfrutar en compañía, es sobre todo, un motivo de reunión con familiares o amigos alrededor de la lumbre, casi siempre los Domingos, donde todo el mundo opina sobre su preparación, que si está soso, o muy entero, dale más leña al fuego etc. La idea me pareció divertida y bajé corriendo al súper a comprar una bandeja.







Me gustaría hacer un pequeño inciso para los más incautos y decir que la auténtica paella, consta de 10 ingredientes: aceite, pollo, conejo, ferraura, garrofó, tomate, agua, sal, azafrán y arroz, al resto, se les debe de llamar arroces (de verdura, de pollo, de marisco). 

También hay que tener en cuenta, a la hora de hacer una paella, que no es un arroz donde todo cabe, como interpretan algunos, la paella, es un arroz seco que se elabora en un recipiente también llamado paella (y no paellera).




Ingredientes para la paella:


  • 100 gr. de Arroz bomba por comensal (dependerá de lo glotones que sean)
  • Agua o Fumet  
  • Preparado para paella de marisco Pescanova
  • Sal
  • 1 Limón (opcional)
  • Un sofrito (opcional)



Ingredientes para el sofrito:

  • 1 cebolla mediana
  • 1 Pimiento rojo
  • 1 Tomate maduro







Elaboración:


1. Poner el marisco a descongelar

2. Poner un fondo de aceite de oliva virgen extra.

3. Saltear primero las gambas y los langostinos ligeramente en la paella y retirar del fuego, escurriendo sus jugos. Con esos jugos que quedan en la paella, hacer el sofrito.

4. Añadir la cebolla, el pimiento en brunoise y cuando esté pochado, añadir el tomate rallado o sin piel en trozos pequeños.

5. Dejar que se haga el sofrito.


6. Agregar el calamar y rehogar junto con el sofrito, dejar que se haga moviendo a menudo, añadir el arroz y rehogar ahora sin parar de mover, regamos el arroz con el concentrado de pescado que viene en el envase, remover y en vez de agua, añadimos un fumet suave y sal, cuidado con la sal porque el preparado es bastante concentrado, dejamos que cueza durante 18 minutos. Cuando falten unos 5 minutos para llegar a ese tiempo, añadimos el marisco salteado con anterioridad y la verdura del preparado por encima del arroz.






*Nos daremos cuenta de que la paella está lista, cuando oigamos que el arroz crepita, es la advertencia de que el arroz está comenzando a tostarse y que debemos retirar la paella del fuego y dejar reposar durante 5 minutos, tapada con un trapo o un papel de periódico. Una vez servida en el plato, le echamos unas gotas de limón (a quien le guste).








Antes de empezar con la receta os dejo algunos "secretos" para elaborar la paella perfecta:

1. El arroz será de tipo redondo y pequeño tipo bomba porque absorben muy bien el caldo, los aromas y el sabor y resisten una cocción de 18 minutos. El arroz en “paella” ha de quedar, enjuto y entero.







2. La cantidad de fumet o agua habitualmente es el doble, de la medida de arroz pero dependerá de los ingredientes que lleve.





3. No remover nunca el arroz.
4. Los ingredientes de la paella con el caldo ya incorporado, no debe sobrepasar los remaches de las asas.
5. Montaremos la paella sobre un fuego que nos permita un fuego uniforme.

A pesar de mis recelos hacia los productos envasados, tengo que reconocer que todos disfrutaron.


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lunes

Galletas de centeno, miel y especias

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Estas galletas de centeno y miel con jengibre y canela, son una prueba de que las galletas sanas, no tienen por qué saber a cartón. Es una galleta de una dimensión pequeña, rústica, incluso algo ruda, no demasiado dulzona y tiene una textura crujiente y un gran sabor que invadirá nuestro paladar al primer bocado. Es una receta casera, la elaboración es muy sencilla, el horneado es muy corto y los resultados son espectaculares.  

Por supuesto que existen variantes con el componente dulce (azúcar, melaza o miel), así como en el uso de otras especias (clavo, nuez moscada, etc.) eso va a gustos pero tal cual, os encantarán. 








Ingredientes:

  • 170 gr de harina de centeno 
  • 90 gr de harina de trigo
  • 200 gr de mantequilla en pomada
  • 65 gr de azúcar
  • 35 gr de miel
  • 1 huevo
  • 3 gr de sal 
  • 1 cucharada de postre colmada de jengibre en polvo
  • 1 cucharada de postre colmada de canela
  • 1 cucharada de postre de levadura royal





Elaboración:


1. Empezamos mezclando los ingredientes secos, todos menos la harina de centeno.

2. A esta mezcla le incorporamos la mantequilla y trabajamos hasta que quede una pasta fina, incorporamos la miel, el huevo y la harina de centeno. Trabajamos brevemente la masa hasta que quede suave.







3. Formamos un par de bastones de unos 3 cm de diámetro, si la masa esta blanda para formarlos podemos meter en el frigorífico 10 min. para que enfríe y poder hacer los bastones con mas facilidad.
Una vez formados los envolvemos en film y dejamos en la nevera al menos un par de horas, puede ser incluso toda la noche.

4. Pre-calentar el horno a 175º cortamos los rollos en rodajas de 1 cm de espesor y los colocamos
en una bandeja de horno antiadherente o con papel de hornear. 
Horneamos unos 15 o 20 minutos.

Dejamos enfriar y guardamos en una caja de galletas de latón, cerradas herméticamente aguantan bastante tiempo.


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Carrilleras de ternera al vino tinto

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La carrillada o carrillera es un corte considerado tradicionalmente de casquería y de poco valor culinario, pero en los últimos años se ha puesto de moda y ha multiplicado su presencia en las carnicerías, también es habitual encontrar las carrilleras ya limpias y en bandeja en los supermercados.

Para mi gusto, las carrilleras es un platazo tradicional típico de nuestra gastronomía, son trozos de carne de la papada de la ternera o del cerdo, es una carne muy tierna y gelatinosa. Son como las cocotxas de carneEn los cerdos este músculo viene a pesar unos 50/70grs, mientras que en vacuno, anda entre los 150grs y los 250grs.







Ingredientes:

  • 1Kg. de carrilleras de ternera
  • 4 dientes de ajo
  • 1 puerro pequeño
  • 2 zanahorias
  • 1 cebolla pequeña
  • aceite de oliva virgen
  • 1 l. de caldo de carne
  • 600ml. de vino tinto (de buena calidad)
  • sal y pimienta



Elaboración:


1.
 Pedimos al carnicero que nos limpie las carrilleras de nervios y grasa, salpimentamos la carne y en una cazuela con un poco de aceite las sellamos enteras, dorándolas en el aceite, reservamos.

2. En el mismo aceite sobrante rehogamos a fuego medio las verduras, cebolla, zanahoria, los ajos y el puerro, cuando estén les añadimos las carrilleras y regamos con el vino tinto, dejamos reducir y evaporar el alcohol unos 5-10 min.

3. Pasado este tiempo, añadimos el caldo de carne, dejar cocer hasta que estén tiernas. En modo tradicional la cocción seria unas 2 horas y media aprox. en olla rápida unos 40-45 min.






4. Sacamos las carrilleras y dejamos reducir el jugo mientras fileteamos las carrilleras, cuando tengamos nuestra salsa reducida introducimos la carne ya fileteada, dejamos que cuezan unos minutos más.


Hay veces que si dejamos reducir demasiado la salsa nos puede quedar con un sabor muy fuerte, si esto pasa podemos rebajarla con un poco de agua y un pelín de mantequilla.
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Receta de éclairs de chocolate y Antoine Carême

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Los ecláirs son pasta choux rellenos de una crema generalmente de chocolate y cubierta por un ganache del mismo sabor que en el interior. Con el tiempo, la receta ha evolucionado y ahora se encuentran de diversos sabores; rellenos de crema de café, crema de limón y revestidos con glaseado de caramelo o crema de licor.

Algunos de los mejores pasteleros del mundo se afanan en reinventar la receta clásica, ideando las variantes más apetecibles y creativas. En París, por ejemplo, algunos de los mejores 'templos dulces' (desde Fauchon, a Pierre Hermé, Sadaharu AokiLa Pâtisserie des Rêves, PierreMarcolini, etc.) ofrecen a sus clientes los éclairs más atractivos y originales. 

Un dato curioso sobre este postre es que cada 22 de junio se celebra el Día del Ecláir de Chocolate en Francia para conmemorar uno de los postres más emblemáticos del país. Y como la gastronomía es como la moda, todo vuelve, tras el 'boom' de dulces como los macarons o los cupcakes, llegó el turno de los éclairs. 






Historia:


El ecláir es un dulce de la pastelería clásica francesa, cuyo origen se remonta al siglo XIX. Fue creado por el pastelero de la familia real, Marie-Antoine Carême. El término ecláir se traduce como rayo o relámpago por su forma alargada y delgada, pero también eran llamados "petite duchesse” o pequeña duquesa, en honor a la menor de los integrantes de la familia real.

Marie-Antoine Carême nació en París, Francia el 8 de junio 1784 y falleció a 12 enero 1833, hijo de Marie Jeanne Pascal y Jean Gilbert pasó de ser uno de los 25 hijos de una familia pobre que se vio obligada a abandonarlo con solo 10 años, a uno de los chefs más aclamados del mundo. 




Ya sea el destino o una casualidad, aterrizó en el hogar de un chef, esta nueva vida le facilitó su futuro en el apasionante mundo de la cocina. Antonin vivió y trabajó con su nueva familia durante seis años hasta que cumplió los quince años. Trabajó para ganarse el sustento en el nuevo hogar como pinche de cocina en un chophouse que era donde el cocinero que lo acogió fue empleado. El trabajo en el chophouse era básicamente la escala inferior de la cadena alimenticia de París, mientras que la parte superior o de mayor prestigio fueron los confiteros o pasteleros
A la edad de quince años, Marie-Antonin Carême comenzó su viaje en el mundo de la pastelería, comenzó su aprendizaje con Sylvain Bailly, que era un pastelero en París, en la rue Vivienne. Mientras trabajaba en la pastelería del Bailly, uno de sus clientes llamado Charles Maurice de Talleyrand, un diplomático francés que sirvió a Louis XVI a Napoleón I y otros líderes de Francia, le hizo varios encargos llamando la atención de su maître llamado Boucher. Con el paso del tiempo, Talleyrand introdujo a Carême a muchos de sus amigos influyentes. A través de estas reuniones, Carême cocinó para las hermanas de Napoleón, y en 1803 y con el dinero que ganaba con sus piezas, abrió su propia pastelería. 


Este trabajo fue el comienzo de su éxito y el principio de sus problemas de salud. Trabajó en condiciones poco saludables pues las cocinas de finales del siglo 18 se situaban en los sótanos de las viviendas. Carême fallecería a causa de su dedicación a la cocina al soportar una intoxicación constante por monóxido de carbono debido al carbón de leña que inundaban las cocinas en aquellos días y que no tenían ningún sistema de ventilación, sufrió un derrame cerebral y falleció a los cincuenta años de edad.
Marie-Antonin Carême aportó muchas ideas, platos y técnicas al mundo de la cocina. Una de sus principales contribuciones fue el uniforme del chef. Carême actualizó el uniforme e introdujo un nuevo estilo de sombrero usado por los cocineros. Este sombrero se llama el toque (toque blanche). Esta forma de sombrero todavía es usado por los cocineros de hoy en día.


Este gorro, al que otros archivos apuntan a una gran semejanza con sombreros reales asirios, fue una de sus señas de identidadEn teoría, el largo del gorro de cocinero está relacionado con la jerarquía del personal que opera en una cocina, siendo el más alto el que corresponde al chef. También se dice que su forma cilíndrica actual permite una mayor refrigeración y que los plisados representan las cien formas distintas que tiene un cocinero de hacer un huevo. 




Su don entre fogones fue muy apreciado sobre todo, en banquetes militares. Sus obras supusieron una gran revolución, pues introdujo el concepto de cocina fría a base de buffet y la decoración en repostería. La cocina de hoy todavía está influenciada por Carême por el uniforme que usamos y las salsas que hacemos, además de la forma en que se sirve el menú en curso en lugar de todos a la vez. 
Su creatividad le ayudó a desarrollar la alta cocina, cocinero de reyes, creador de banquetes monumentales, precursor de los fondos y salsas de la cocina actual y escritor de algunas de las obras literarias de gastronomía más influyentes. Otra de sus pasiones fue la arquitectura, que influiría en su pastelería. Durante sus últimos días, Carême escribió un total de cinco libros sobre cocina y postres. Su enciclopedia de cinco volúmenes de cocina llamado L'Art de la cocina , es básicamente un libro de 'cómo hacer' alta cocina.






 Ingredientes:




Para la masa choux:
  • 65 g. de leche entera
  • 65 g.de agua
  • 2 g. de sal fina
  • 65 g. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 70 g. de harina de repostería
  • 120 g. de huevos ( 2 huevos medianos)

Para la crema pastelera de chocolate:
  • 500 g de leche entera
  • 90 g de azúcar
  • 30 g de maicena
  • 70 g de yemas de huevo
  • 135 g de chocolate cobertura 

Para el glaseado de chocolate podemos elegir una de estas dos versiones 



Versión 1

    • 1 clara de huevo
    • 150 g. de azúcar glass
    • 1 1/2 cdta de cacao en polvo 

    Versión 2
    • 120 g. de nata 
    • 100 g. de chocolate de cobertura (50-60%)
    • 1 -2 gotas de colorante rojo (opcional para dar mas color)  


    Elaboración:


    1. Elaboración de la masa choux ir al link 

    2. Una vez tengamos hecha la masa choux ponemos una boquilla de 12 o 14 mm de diámetro en una manga pastelera y la llenamos con la masa.


    3. Preparamos una bandeja de horno, si hace falta la engrasamos o la forramos con papel de hornear.







    4. Con la manga pastelera en un ángulo de unos 45º (con respecto a la bandeja) hacemos unos bastones de masa de unos 12-15 cm, (a gusto) los colocamos con algo de separación para cuando suba la masa no se toquen.


    5. Con el horno precalentado, horneamos a 180º durante los primeros 15 min. bajamos el horno a 160º y seguimos horneando otros 15 min. más, reservamos en una rejilla para que se enfríen.



    Crema pastelera de chocolate:


    1. Vamos con la crema pastelera para rellenar nuestros éclairs, ponemos la leche y la mitad del azúcar en un cazo, ponemos al fuego.


    2. Mientras tenemos la leche en el fuego ponemos las yemas junto con la otra mitad del azúcar y la maicena en un cuenco amplio y batimos.


    3. Cuando hierva la leche, verterla en el cuenco donde tenemos reservadas las yemas y batir bien.


    4. Añadimos el chocolate troceado a esta mezcla y removemos, volvemos a poner el cazo al fuego durante 2 min. o hasta que espese sin parar de remover.


    5. Echamos la crema pastelera en un cuenco seco y limpio. 
    Estaremos pendientes y en cuanto se temple pondremos un film transparente que toque la superficie de la crema para que no haga costra.


    Conservar en el frigorífico hasta su uso.








    Como rellenar los Eclairs:



    1.Tenemos 2 maneras de rellenar los eclairs, la más fácil que sería cortándolos por la mitad longitudinalmente con un cuchillo de sierra y rellenándolos con una manga con boquilla rizada con la crema pastelera de chocolate.


    2. La otra manera es un éclair relleno sin que se vea la crema, damos la vuelta a los éclairs y hacemos 3 agujeros ayudándote de una boquilla larga y fina que sería la del nº 8 o con la punta de un lápiz enrollado en plástico trasparente.


    3. Removemos la crema pasteleara, (para ambos casos) con una espátula, colocamos la boquilla del nº8 en una manga pastelera y la llenamos con la crema.


    4. Rellanamos cada éclair empezando por el agujero del centro, seguimos con los de los extremos despacio y con delicadeza, cuando veamos que el relleno se salga por el agujero central estará completamente relleno.








      Glaseado de chocolate:




     Version 1


    Mezclar todos los ingredientes hasta obtener una crema espesa lo suficiente como para que no escurra por los lados del éclaire, como siempre dependerá del tamaño de la clara, si no nos quedara con estas cantidades cremosa, añadiremos más azúcar.


     Version 2


    *Este ganache es más sencillo, pero pierde el brillo rápidamente.


    Ponemos el chocolate ya troceado en un cuenco, calentamos la nata hasta hervir y justo cuando empiece a hervir retiramos del fuego y vertemos sobre el chocolate, mezclamos bien hasta que el ganache este bien mezclado y liso. 
    Si hemos decidido añadir el colorante, este es el momento añadimos y volvemos a mezclar y listo.



    Para cubrirlos podemos hacerlo con ayuda de una manga o poner el glaseado en una bandeja que cojan bien los éclaires e introducirlos boca abajo mojando la parte superior en el ganache e inmediatamente ponemos el éclaire verticalmente para que escurra el glaseado pasando un dedo suavemente para escurrir el sobrante.


    * El glaseado, independientemente del tipo que escojamos, lo más importante a tener en cuenta es la textura que no quede ni demasiado liquido (se desparramaría por los lados) ni demasiado denso, hay unas boquillas especiales y si la tenéis usarla, yo prefiero utilizar el método de sumergir la parte de arriba y escurrirlo.


    *Lo ideal de los éclaires es comérselos el mismo día, pero se pueden conservar perfectamente en un recipiente hermético con tapa dentro del frigorífico, no los dejéis sin tapar ya que se podrían contaminar de otros sabores y olores del frigorífico. Están impresionantes.







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    domingo

    Potaje de vigilia, garbanzos con bacalao y espinacas

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    Uno de los guisos con legumbres más típicos de estos días es el potaje de garbanzos acompañado de espinacas o acelgas (verdura de temporada) y bacalao. Por lo que los amantes del potaje de vigilia, el bacalao, la sopa de ajola tortilla de camarones demás platillos de Semana Santa están de parabién. Eso sí, para compensar los sacrificios de la vigilia, la tradición brinda también ricos -y no tan sanos- dulces como las torrijas , un postre imprescindible durante la Cuaresma y la Semana de Pasión, las rosquillas, la leche frita, los buñuelos, la mona de Pascua y los pestiños.




    Es época de Cuaresma, que es el lapso de tiempo entre el Miércoles de Ceniza y el Jueves Santo, es un período de 40 días durante el que los cristianos hacen voto de penitencia, oración y ayuno. La tradición religiosa dictaminaba “vigilia” o prohibición de comer carne, que además de estos 40 días, también se extendía a todos los viernes del año, tendríamos que recordar que hasta hace sólo 50 años aún se compraba la "bula de carne" para saltarse los preceptos culinarios de la Iglesia aunque hay que reconocer que lo bueno que ha traído consigo la vigilia, son unas recetas espectaculares combinando ingredientes diferentes a la carne. Las limitaciones que suponía la abstinencia desarrolló el talento de los cocineros, que acudían a diversos recetarios, algunos de los más populares fueron La cocina práctica, tratado y recetas de comidas de vigilia y colaciones, Cocina de Cuaresma y Ayunos y abstinencias.




    Hoy en día, al menos en España, la Semana Santa es un ejercicio más espiritual que físico y sus manifestaciones públicas se limitan a las misas, procesiones y costumbres culinarias propias de estas fechas. Si queréis más información sobre estas costumbres culinarias os recomiendo leer este artículo. Así que os animo a que hagáis el potaje de vigilia y así recordar los platos tradicionales de nuestros padres y abuelos, amén de ser un plato delicioso y contundente.




    Ingredientes:



    • 250 g de garbanzos secos
    • 150 g de espinacas
    • 200 g de bacalao desalado, sin espinas 
    • 4 dientes de ajo
    • 2 cebollas medianas
    • 1 rebanada de pan frito
    • aceite de oliva
    • sal
    • 1/2 c/postre de pimentón
    • 1-2 huevos cocidos



    Elaboración:


     1. En primer lugar, ponemos los garbanzos en remojo la noche anterior en agua templada con un puñado de sal.También pondremos el lomo de bacalao, si es en salazón, en un bol con agua fría cubriéndolos bien de agua y con la piel para arriba 24 horas antes, cambiando el agua cada 8 horas ( lo haremos 2 o 3 veces en total) dejándolo dentro del frigorífico.

    2. Escurrimos los garbanzos y lavamos, pasamos por agua el bacalao y lo desmenuzado en trozos que cojan en la boca (a gusto).

    3. En una cazuela grande, ponemos bastante agua pondremos: 1 cebolla, 2 dientes de ajo, el laurel y sal, cuando hierva el agua añadiremos los garbanzos dejamos que se cocinen a fuego medio durante 1 hora o 1 hora y 1/2 aprox. siempre dependerá de la variedad de los garbanzos que utilicemos. En olla exprés pueden ser unos 20 minutos.







    4. Pasado el tiempo de cocción de los garbanzos, vamos a añadir un sofrito, para ello freímos la cebolla picada fina, salamos y pochamos cuando la tengamos bien pochada retiramos del fuego y añadimos el pimentón, removemos bien para que se mezcle. Es importante que el pimentón no se queme, si tenemos que esperar a que se temple el aceite, esperamos. Vertemos el sofrito en los garbanzos y removemos. (Siempre remover desde las asas en vaivén) dejamos cocer a fuego suave.

    5. Mientras cocemos el huevo y en una sartén con aceite, freímos los dos dientes de ajo restantes enteros hasta que estén dorados y el pan hasta que esté dorado y crujiente, reservamos.


    6. Añadimos las espinacas a los garbanzos en tandas, en breve tiempo irán reduciendo su tamaño, dejamos cocer un par de minutos y añadimos el bacalao desmigado, movemos la cazuela a modo de vaivén y en 5 minutos estará nuestro potaje, pero aun falta el toque final.


    7. Pasados los 5 minutos desde que hemos echado el bacalao vamos a añadir un majado, para dar más consistencia al caldo que consiste en machacar el pan con el ajo frito que teníamos reservado en un mortero y añadimos ese majado al potaje.

    8. Por último pelamos el huevo cocido y lo cortamos en pequeños trozos y se lo añadimos a la cazuela justo antes de servir. Rectificamos de sal y a la mesa.




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